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Fórmula para amortizar la hipoteca

Hay ocasiones inesperadas en las que llega dinero fácil, vía herencia, lotería, gratificación, etc., en las que cabe plantearse una descarga de nuestra deuda hipotecaria con el banco. Para ello es conveniente analizar las diferentes fórmulas para amortizar la hipoteca ante la oportunidad de "soltar lastre", que básicamente se reducen a efectuar amortización total o parcial. Dependerá de nuestro perfil y nuestra disponibilidad de dinero.

El objetivo, cancelar la hipoteca lo antes posible

Amortizar el capital del préstamo hipotecario significa un ahorro indirecto por sacarle un rendimiento al dinero que con ningún depósito es posible alcanzar tras la limitación de los superdepósitos por el Banco de España.

Es preferible tomar esta iniciativa lo antes posible, pues debe tenerse en cuenta que el montante fuerte de intereses se paga en los primeros años, según el llamado sistema francés de amortización creciente. Eso significa cortar esa hemorragia de intereses que, conforme transcurre el tiempo, alcanzan dimensiones muy considerables.

Otro motivo a favor de amortizar la hipoteca es que reduciendo el capital pendiente se consigue un blindaje ante ciclos de subida de los tipos de interés que afectan de lleno al cálculo del Euribor.

Interesante por su desgravación

El reverso de la moneda a la amortización de la hipoteca es tener el dinero en el banco, lo que produce unos modestísimos intereses que penalizan a la hora de tributar a Hacienda. Por eso, conviene ajustar los pagos a los topes establecidos por la Agencia Tributaria para la desgravación, consistentes en montantes totales de 9 015 euros por persona y año destinados a amortizar la hipoteca.

El tratamiento fiscal aplicado a este tipo de operaciones es bastante satisfactorio, ya que la Agencia Tributaria reintegra una importante fracción del capital amortizado como aportación a la adquisición de vivienda habitual.

¿Plazo o capital?

Aplicar una fórmula para amortizar la hipoteca implica, entre otras cuestiones, aprovechar el momento ideal para ello, que es el mes de diciembre, cuando procede echar cuentas de lo que se ha llevado la hipoteca este año y calcular en qué medida es beneficioso reducir capital pendiente o dejar pasar otro ejercicio.

En todo caso, lo más aconsejable siempre es amortizar plazo en vez de capital, puesto que con la primera opción eludimos los intereses, mientras que reduciendo la cuota mensual solamente se logra reducir tibiamente el esfuerzo económico, pero el banco sigue nutriéndose abundantemente de intereses. No obstante, en este tema rige una máxima muy sencilla que puede aplicarse a cualquier condición, consistente en pagar la hipoteca lo antes posible.

Amortización versus depósito bancario

En la mayoría de las ocasiones, a la hora de ver qué fórmula para amortizar la hipoteca conviene escoger, por rentabilidad sale más airosa la alternativa de reducir en plazo, ventaja que se acentúa en situaciones de alza de tipos de interés. Debe tenerse en cuenta también el factor inflación, que refleja el esfuerzo que acarrea el pago de la cuota mensual, y debe ponerse en contraste con la rentabilidad que ese dinero proporcionaría si fuese invertido en un depósito.

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