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¿Cuál es el interés real a pagar en un microcrédito?

En tiempos de crisis económica y con un índice de paro que ha llegado a superar el 25%, han florecido una serie de compañías que ofrecen microcréditos fáciles, sin papeleo, a cambio de unos intereses poco recomendables.

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¿Qué son los microcréditos?

Hasta hace poco la idea del microcrédito se asociaba a países del tercer mundo en el contexto de ayuda humanitaria. Algunas ONG se ocupan de otorgar pequeños préstamos para poner en marcha negocios que permitan a sus propietarios un medio de vida. La devolución de esos microcréditos se utiliza para financiar otros negocios similares, en un ciclo que se alimenta a sí mismo.

Pero recientemente han aterrizado en España algunas compañías con una campaña de publicidad bastante agresiva que ofrecen microcréditos rápidos, de algunos pocos cientos de euros, sin necesidad de aportar apenas documentación. Parece una solución fácil, pero tiene su contrapartida.

¿Qué intereses se pagan por un microcrédito?

Cada compañía tiene los suyos, pero en general son desorbitados comparados con los préstamos bancarios. Como ejemplo, una compañía que ofrece 300 a euros a devolver en 30 días, cobrará 90 euros de intereses, lo que representa un 30% mensual. A eso se le sumarán comisiones e intereses de demora en caso de no devolver el dinero a tiempo, con lo que algunas veces los intereses pueden llegar a un 3 000%. Además, podría acabar el impago en una anotación en el registro de morosos o incluso llegar a los tribunales.

¿Qué entidad controla los microcréditos?

Aquí hay que hacer una distinción entre las compañías que ofrecen microcréditos rápidos y las que ofrecen créditos al consumo. Estas últimas llevan muchos años implantadas en España, ofrecen unos préstamos mayores y los intereses son similares a los de una tarjeta de crédito. Están registradas en el Banco de España y cumplen las mismas normas que una entidad financiera. En este rango estarían empresas como Cofidis o Cetelem.

Las empresas que ofrecen microcréditos rápidos, como Vivus, Wonga o Kredito24, por el contrario, no son entidades financieras y se amparan en la ley que permite a particulares prestarse dinero entre ellos, pero no están sometidas a los límites sobre intereses que marca el Banco de España. Sí se han de atener a ciertas regulaciones, como publicar sus tarifas y gastos repercutibles o poner a disposición del consumidor las condiciones generales de contratación.

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¿Hay alternativa?

En un momento de necesidad perentoria puede parecer buena solución recurrir a estos microcréditos, pero hay otras opciones que suelen ser más baratas, como pedir dinero a familiares o amigos, pedir un adelanto en el trabajo, asumir los gastos por descubierto y dejar la cuenta en números rojos, tirar de tarjeta de crédito o incluso pedir un préstamo a una entidad financiera tradicional, como un banco o caja de ahorros.

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