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Descubre en qué consisten las curvas de indiferencia

Desde hace décadas los economistas tratan de diseccionar los impulsos y deseos de cada consumidor. Una de las fórmulas más utilizadas para aproximarse a esos intangibles son las curvas de indiferencia, mediante las cuales pueden llegar a conocerse las diferentes combinaciones de bienes que otorgan un mismo nivel de satisfacción al consumidor.

Estas curvas de indiferencia ponen sobre la balanza dos bienes distintos. Utilicemos para este ejemplo los conceptos de naranjas y manzanas. Pues bien, lo que las curvas de indiferencia tratan de averiguar es el punto de equilibrio o las combinaciones de manzanas y naranjas que producen una misma satisfacción.

Esta herramienta puede ser útil para organizar los cambios de precios y predecir los límites de renuncia del consumidor. Para conseguirlo se recurre a la encuesta personal, mecanismo que permite obtener conclusiones al extrapolar sus datos.

De esta manera, el hipotético consumidor es preguntado sobre qué combinación de bienes le satisface más: diez naranjas y dos manzanas, siete naranjas y tres manzanas, o seis naranjas y cuatro manzanas, por ejemplo. Cuando se obtienen dos resultados indiferentes a los ojos del consumidor puede trazarse una curva de indiferencia.

Evidentemente, para cada consumidor existen varias curvas de indiferencia en función de la cantidad de bienes posibles. Seis naranjas y cuatro manzanas parece un buen plan, pero mucho mejor sería tener 100 naranjas y 100 manzanas. Estas distintas curvas, que forman un mapa de curvas de indiferencia, son limitadas por la restricción presupuestaria y se deben a la avidez propia del sujeto consumidor.

Imagen: Wikimedia Commons

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