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Diferencias básicas entre un banco y una caja de ahorros

Aunque las entidades de crédito comparten el mismo ordenamiento jurídico, las diferencias entre un banco y una caja de ahorros son significativas en lo relativo a su constitución y motivación empresarial. Esto se traduce en el destino final de los beneficios obtenidos. En el caso de los bancos se reparten en forma de dividendos entre los accionistas. En cambio, las cajas de ahorros los destinan a la autofinanciación y la obra benéfico-social.

    Flickr - Howard Lake

Bancos privados versus cajas de ahorros

Actualmente puede parecer que cajas y bancos son similares, ya que a las cajas de ahorros se les permite realizar las mismas operaciones que a los bancos. Esto se debe en gran parte al proceso de privatización que ha sufrido el sector en base a las reformas de los gobiernos democráticos, que han convertido a bancos y cajas de ahorros en competidoras directas.

Forma jurídica de cajas de ahorros y bancos

Las principales diferencias entre un banco y una caja de ahorros residen en el aspecto legislativo y jurídico. Los bancos son sociedades anónimas con ánimo de lucro que responden a un grupo de accionistas que se reparten los beneficios.

Las cajas de ahorros, en cambio, son sociedades limitadas con carácter fundacional, por lo que deben destinar parte de los beneficios a fines sociales y estar dirigidas por un consejo de administración con representación pública.

Objetivos principales de bancos y cajas de ahorros

La naturaleza de bancos y cajas se refleja en sus motivaciones y objetivos. Las cajas, cuya iniciativa es normalmente pública, poseen un marcado espíritu social heredado de sus precursores, los montepíos, entidades benéficas centenarias.

Por otra parte se encuentran los bancos, de titularidad privada en la mayoría de los casos, cuyo fin es lucrarse priorizando la maximización de beneficios en favor de sus accionistas.

La desaparición de las cajas de ahorros españolas

Ha llovido mucho desde la creación de la primera caja de ahorros en Jerez de la Frontera, allá por el año 1834. Se fundaron multitud de cajas, creando una red extensa por todo el país que ha ido menguando hasta nuestros días entre quiebras, absorciones y fusiones. Antes del estallido de la crisis de 2008, el sector de cajas de ahorros contaba con más de cuarenta entidades, actualmente apenas quedan dos.

Casi la totalidad de las cajas de ahorros españolas se crearon con dinero público de las diputaciones, por lo que parece lógico que estuvieran reguladas por organismos públicos regionales. Desgraciadamente esto no ha evitado la mala gestión y la distorsión del espíritu benéfico de las cajas, su principal diferencia respecto a la banca tradicional. Esto ha supuesto que la crisis económica y política haya perjudicado la supervivencia de las cajas hasta el punto de ser engullidas por la banca por un coste ínfimo.

La labor social de las cajas de ahorros frente al lucro de los bancos

Las diferencias entre un banco y una caja de ahorros residen en el ánimo de lucro, fundamental en los bancos e inexistente en las cajas. Estas últimas, por su carácter público, destinan sus beneficios a obras benéficas. Es por ello que la paulatina desparición de estas entidades en tiempos de crisis haya supuesto una merma en los beneficios sociales que aportaban a los ciudadanos.

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