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En qué invertir en 2014: bolsa, fondos y oro

Antes de decidir el destino de nuestro dinero, resulta imperativo definir con el mayor realismo posible nuestro perfil como inversores, donde habrá de conjugarse el tipo de inversión que queremos realizar, bien de ámbito financiero o bien puesta en marcha de algún negocio, con el nivel de riesgo que estemos dispuestos a afrontar. Las opciones para elegir en qué invertir en 2014 pasan por diferentes sectores que nos disponemos a analizar.

Arriesgarse o no, esa es la cuestión

Los indicadores de recuperación económica están empezando a inyectar optimismo a un capital en clara actitud de retaguardia durante este calamitoso ciclo que al parecer deja asomar su fin. No obstante, tratándose de invertir nuestro dinero, no está de más una buena dosis de prudencia y dejar asesorarse antes de tomar rumbos equivocados.

La Bolsa, joya de la Corona en 2014

Los expertos del Instituto de Estudios Bursátiles se han pronunciado abiertamente favorables, de cara a 2014, hacia la renta variable y algún otro activo financiero vigoroso como el dólar. La Bolsa, en particular, adelanta unas perspectivas de rentabilidad que los más pesimistas colocan en el 10%, aventurándose a cifras más generosas que rondan el 30. Por consiguiente, puede sacarse la conclusión de que puestos a elegir en qué invertir en 2014, la Bolsa debe ocupar una de las predilecciones, en especial la europea. Y dentro de los valores del IBEX, los expertos proyectan mayormente su foco sobre las empresas del sector de las telecomunicaciones, por estar expuesto a corto plazo a interesantes operaciones de fusiones y adquisiciones.

Aparte de la Bolsa, una propuesta estimable pero sin duda más atrevida la representa el mercado de divisas forex, las opciones binarias y los CFDs o contratos por diferencia. En los últimos años han alcanzado altas cotas de popularidad por su facilidad de operar a través de Internet casi ininterrumpidamente, y fundamentalmente por su grado de apalancamiento, que debe saberse lleva inherente una fuerte dosis de riesgo.

La parálisis en el flujo de dinero manifestada por las entidades bancarias no está demostrando un fácil retorno a las situaciones de partida, pues sigue existiendo dificultad para la mayoría de particulares a la hora de obtener la necesitada financiación para iniciativas emprendedoras o para el consumo. Ello mueve a acudir a la vieja figura de los préstamos particulares, que se desenvuelven en un margen de interés entre 10 y 15% anual, lo que supone una vía de inversión dotada de notable rentabilidad prácticamente carente de riesgo.

Pero si nuestra opción es nítidamente conservadora, el nivel de riesgo cero lo encontraremos en los fondos garantizados a base de renta fija que ofertan las entidades de crédito, donde blindamos el capital inicial y recogemos unos beneficios entre 2,5 y 6%.

El oro, un clásico como refugio

Desde la antigüedad, el oro conserva intacto su intrínseco papel de moneda refugio en ciclos de contracción económica, como salida a la devaluación de las divisas. Actualmente, el preciado metal vive una dinámica de corrección que da señales de mantenerse a lo largo de todo 2014. Para el pequeño inversor es preferible realizar su compra directamente en lingotes o monedas para minimizar el riesgo de contrapartida respecto a la adquisición del oro en papel, que no deja de ser un contrato a futuros avalado por una fracción de su valor que no suele rebasar el 20%.

Otras alternativas

Si el mercado financiero y la especulación no son compatibles con nuestra naturaleza inversora, las necesidades cambiantes de la sociedad de consumo dan lugar a bastantes alternativas, con diferentes perspectivas de rentabilidad, que pueden generar algún plus a nuestro capital. Tal es el caso de tiendas de cigarrillos electrónicos o de teléfonos de última generación, o incluso los herbolarios. Sin dejar de lado aquellos negocios clásicos que mantienen su vigencia siempre que su gestión se adapte a los nuevos hábitos del consumidor, como panaderías, establecimientos de comida rápida para llevar, restaurantes o librerías, en los que si sabemos manejarnos adecuadamente, podremos hacer de ellos una buena fuente de beneficios.

Puede ser un buen año

El lento pero prometedor despegue de las economías española y europea permite un cierto optimismo que empieza a remover ese espíritu inversor del pequeño capital que durante varios años ha permanecido agazapado por temor a malas experiencias. A la hora de elegir en qué invertir en 2014, la Bolsa y otras opciones de renta variable se posicionan como líderes, con el oro como activo seguro en segundo plano. Para inversores de perfil más conservador, los préstamos personales y los fondos garantizados llaman a su puerta ofreciendo aceptables rentabilidades a riesgo inexistente en unos casos e inapreciable en otros.

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