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Los mayores artistas del engaño y la estafa

El Conde de Cagliostro, de oscuro origen, recorrió las cortes reales europeas del siglo XVIII en las que triunfó como curandero magnético. Extraordinario falsificador, estuvo encerrado en la Bastilla por el escándalo del collar, supuestamente encargado por la reina María Antonieta y del que nunca más se supo.
Las tres hermanas Fox empezaron, en la Inglaterra de 1848, a comunicarse con los espíritus, que hablaban con ellas por medio de ruidos y golpes en la mesa. Su fama se extendió y acumularon una fortuna, hasta que en 1888 confesaron que los ruidos los hacían ellas mismas. Murieron en la pobreza.
Cuando se terminó de construir el puente de Brooklin, en 1883, George Parker estaba allí para venderlo. Convencía a los compradores con los supuestos beneficios que obtendrían con el peaje. Así lo hizo varias veces, hasta que la policía intervino y lo envió a Sing Sing.
Cuando se terminó de construir el puente de Brooklin, en 1883, George Parker estaba allí para venderlo. Convencía a los compradores con los supuestos beneficios que obtendrían con el peaje. Así lo hizo varias veces, hasta que la policía intervino y lo envió a Sing Sing.
También en ciencia se dan fraudes: el conocido como Hombre de Piltdown, primer fósil humano hallado en las Islas Británicas, en 1912, resultó ser un cráneo humano con algunos dientes de simio. En este caso, no se trataba de ganar dinero sino prestigio. No se llegó a saber quién fue el responsable de la falsificación.
Charles Ponzi convenció en 1918 a sus inversores de que comprar sellos de respuesta internacional en Italia y venderlos en EEUU daba un rendimiento del 400%. No compraba ninguno: lo aportado por los nuevos inversores servía para pagar los beneficios a los antiguos. Para cuando fue a parar a la cárcel, había amasado varios millones de dólares.
Víctor Lustig era vendedor: vendía una máquina de imprimir dinero y vendió la Torre Eiffel dos veces, con la excusa de que se estaba volviendo chatarra. En descargo de los estafados, la torre no estaba en principio destinada a ser permanente y Lustig había falsificado documentos oficiales y se hacía pasar por Subdirector General. También intentó estafar a Al Capone. Murió en Alcatraz en 1947.
Víctor Lustig era vendedor: vendía una máquina de imprimir dinero y vendió la Torre Eiffel dos veces, con la excusa de que se estaba volviendo chatarra. En descargo de los estafados, la torre no estaba en principio destinada a ser permanente y Lustig había falsificado documentos oficiales y se hacía pasar por Subdirector General. También intentó estafar a Al Capone. Murió en Alcatraz en 1947.
El caso de Frank Abagnale es curioso: falsificador de cheques y de documentos, en los años 60 se hizo pasar por médico, piloto, abogado y agente secreto. Pasó temporadas en la cárcel en varios países, hasta que el gobierno estadounidense le ofreció salir de la cárcel a cambio de colaborar en la lucha contra el fraude. Actualmente es millonario gracias a esta actividad.
Bernard Madoff fue detenido en 2008 y sentenciado en 2009 a 150 años de cárcel. Con un timo de tipo piramidal, con sus falsas inversiones estafó más de 50 000 millones de dólares, todo un récord.
Bernard Madoff fue detenido en 2008 y sentenciado en 2009 a 150 años de cárcel. Con un timo de tipo piramidal, con sus falsas inversiones estafó más de 50 000 millones de dólares, todo un récord.

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