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Los impuestos a las grandes fortunas de España

Por grandes fortunas, según la OCDE, se conocen aquellos individuos que disponen o indirectamente controlan un patrimonio superior a 30 millones de dólares. En España, esa escalofriante cifra solo es alcanzada por el fundador de Inditex, Amancio Ortega, por lo que "técnicamente" debería considerarse la única gran fortuna española. No obstante, en la práctica se maneja un ranking en el que figuran personalidades como Juan Roig, Villar Mir, Abelló, Botín o la duquesa de Alba, por citar algunos ejemplos representativos.

Los impuestos a las grandes fortunas de España son una permamente fuente de debate económico, pues no en vano, quienes atesoran grandes patrimonios suelen valerse de sutiles artificios para esquivar el yugo fiscal mediante instrumentos tales como sociedades patrimoniales, fundaciones o las célebres SICAV.

Grandes fortunas o cómo esquivar al fisco

Cuando las sociedades patrimoniales están bajo el control de sociedades afincadas en paraísos fiscales se hace tarea imposible conocer la identidad de quienes ejercen tal control. A mayores, en los casos de firma por parte de los Estados de convenios de doble imposición con dichos paraísos fiscales, el reparto de beneficios queda legalmente exento de fiscalización, lo que lleva a la existencia de entidades completamente opacas que soportan una pírrica carga tributaria. La mayor parte de esta recae casi en exclusiva en los impuestos pagados por las empresas bajo control de Hacienda a través del Impuesto de Sociedades, a lo que habría que añadir la tributación vía IRPF por beneficios e intereses.

Cómo amortiguan la presión fiscal las grandes fortunas

La reciente reforma de impuestos puesta en marcha por el Gobierno español ha dejado incólume el régimen de tributación de las grandes fortunas a través de las SICAV, cuyo tipo impositivo no va más allá del 1% de los beneficios. Su constitución requiere un capital social mínimo de 2.400.000 euros que será aportado por al menos cien socios, de los cuales ninguno contará con más del 25% de participación. Su aportación tributaria no acontece mientras no generan plusvalías, las cuales, en calidad de rendimientos del capital, contribuyen al fisco con tipos del 19 o 21%.

Otra fórmula que permite que los impuestos a las grandes fortunas de España se vean reducidos es la aplicación del criterio de exención de la empresa familiar, de suerte que quien posea al menos el 5% de las acciones de una empresa familiar queda fuera del control del Impuesto sobre el Patrimonio por considerarse que ya existe tributación de los beneficios por la vía del Impuesto de Sociedades.

No terminaremos este repaso a las vías de escape del fisco sin mencionar las eufemísticamente conocidas como fundaciones sin ánimo de lucro de grandes bancos y compañías mercantiles, que bajo la fachada de supuestos fines benéficos, encubren suculentos negocios que quedan fuera del alcance de la Agencia Tributaria.

Grandes fortunas: la asignatura pendiente de Hacienda

Los impuestos a las grandes fortunas de España vienen experimentando una contracción sostenida desde 2007, sustanciada con la reducción del tipo de Impuesto sobre Sociedades y la retirada del Impuesto sobre el Patrimonio para los patrimonios inferiores a 700.000 euros. La realidad es que las grandes fortunas disponen de sutiles mecanismos legales para minimizar su presión fiscal, tales como las Sociedades de Inversión de Capital Variable y el criterio de exención de la empresa familiar, de suerte que quien posea al menos el 5% de las acciones de una empresa familiar queda fuera del alcance del Impuesto sobre el Patrimonio por considerarse que ya existe tributación mediante el de Sociedades.

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