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La guerra continúa con el acuerdo de Sacyr y Pemex para controlar Repsol

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La guerra por el control de la petrolera española Repsol no cesa. Y es que las necesidades económicas de Sacyr, que pidió un crédito para hacerse con el 20% de Repsol en 2006 y es el actual accionista mayoritario, no han dejado de ser un problema para su presidente, Luis del Rivero. Las técnicas de Sacyr Vallehermoso, que necesita pagar antes de diciembre 5.000 millones de euros del crédito al Santander, ya representaron un problema cuando Del Rivero intentó buscar aliados para controlar Repsol. En su intento recurrió incluso a la petrolera rusa Lukoil, con mala reputación en el sector, que fue amonestada por Repsol a finales del 2008 por intentar conseguir el control de la petrolera española sin lanzar una oferta pública de adquisición de acciones (OPA).

Ahora Sacyr ha pactado con la constructora y Petróleos Mexicanos (Pemex) una alianza que no ve con buenos ojos el resto de los inversores de la petrolera. El pacto entre Sacyr y Pemex, una compañía propiedad del Estado de México, hace temer que Del Rivero, en su intento desesperado por buscar financiación para su deuda, reproduzca la batalla que Sacyr ya desencadenó contra los gestores cuando el presidente Antonio Brufau anunció una reducción del dividendo del 19% en 2009.

Mientras las acciones de Repsol siguen subiendo en Bolsa, la petrolera dice que defenderá al 70% del capital que queda al margen del pacto, ya que con la alianza con Pemex, Sacyr pasaría a controlar un 29,8% de la firma. Por su parte, el actual director de Repsol Antoni Brufau, cuenta con el apoyo de CaixaBank, la segunda entidad en número de acciones en Repsol con el 12,8 % del capital. CaixaBank, que ya ha emitido un comunicado oficial en el que asegura que se expresará en el consejo de administración, se ha mostrado tan molesta como el resto de accionistas por el golpe recibido de manos de Del Rivero.

Por otra parte, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, convocó a los firmantes del pacto para asegurarse de que Repsol no pierde la españolidad aunque cambie de gestores. Sebastián, que aseguró desconocer la alianza entre Sacyr y Pemex, intentó mantener la neutralidad afirmando que el Gobierno no opina ni interviene en operaciones empresariales. El ministro de Industria recordó, eso sí, que Repsol es una empresa con carácter estratégico para España, y que dará la bienvenida a una operación dentro de la legalidad si se garantiza que Repsol seguirá siendo una empresa española.

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