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Los fondos de inversión en oro, una apuesta ganadora

Los fondos de inversión en oro siempre han sido un valor seguro, a la alza. Desde que el hombre es hombre este mineral ha sido el que ha servido para señalar el poder económico de un país y, por tanto, el de sus monedas. Invertir en oro es una buena opción tanto en tiempos de crisis como en tiempos de bonanza económica.

Inversión en oro: directa e indirecta

Hay dos maneras de tener fondos de inversión oro. El primero es a través de la compra de gramos o lingotes de oro de forma directa. Aunque suene a broma se puede adquirir el oro de la misma manera que lo hacemos cuando vamos al mercado a por pescado o lechuga.

En España existen diferentes empresas en las que poder comprar oro, por ejemplo CIODE, la Sociedad Española de Metales Preciosos SA o Deglet.

La segunda forma de tener fondos de inversión oro es con los certificados de depósitos. No veremos de forma tangible nuestro bien sin embargo tendremos un título que asegura que tenemos dicha propiedad. Este tipo de inversión se parece más a la de la Bolsa y funciona más a corto plazo que la del oro en propiedad.

Otra forma menos popular pero igual de eficaz para invertir en oro es hacerlo a través de fondos de inversión que a su vez destinen el dinero en empresas dedicadas a la extracción de la materia prima. Si el oro da dinero, por lógica las empresas que se dedican a extraerlo de las minas también son rentables.

Existen diferentes rangos de capital inicial mínimo: mientras algunas piden 300 euros para poder hacer un mínimo aporte con beneficios hay otras, como BGF World God, que requieren casi un millón de las antiguas pesetas.

También se puede destinar nuestro dinero hacia los fondos mutuos, es decir, empresas especaliazas en invertir en fondos de metales preciosos y que disponen de por sí acciones de empresas mineras. Eso sí, es más caro y requiere un mínimo de tiempo antes de poder sacar nuestro capital y sus beneficios.

No es oro todo lo que reluce del oro

Los fondos de inversión oro también tienen su lado negativo. Uno de ellos es la problemática de guardar este material. Ello provoca que tengamos que invertir también en seguridad.

Un segundo punto negativo es, que a diferencia de las acciones o de otro tipo de inversiones, no da dividendos. Por tanto nos tendremos que olvidar durante un buen tiempo de nuestra inversión si queremos rentabilizarla.

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