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Los secretos para ser millonario antes de cumplir los 22 años

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Henry fundó su primera empresa con siete años, Quin da clases en el MIT desde los trece, y Tucker dirige una compañía millonaria con tan solo 22 años. Estos son algunos de los casos más llamativos de jóvenes con éxito, que tienen en común haber alcanzado la cima profesional a edades muy tempranas. Pero, ¿cómo han conseguido estos chicos ser los emprendedores más precoces y exitosos del planeta?

Parece que el ambiente familiar no es tan determinante como pueda parecer en un principio. Es cierto que el joven británico Henry Patterson si ha contado con la ayuda de su padre, conocedor de las técnicas de marketing más rompedoras, pero los logros asombrosos de Quin Etnyr solo se le pueden atribuir a su propia mente maravillosa, ya que nació en un hogar medio con unos padres sin estudios avanzados.

Es obvio que hay un punto medio entre genialidad y acceso a los recursos, como ocurre con el adolescente californiano Tucker Hughes, que ha podido desarrollar sus habilidades gracias a los recursos económicos de su familia. Pero no todo es dinero e inteligencia, también cuenta el esfuerzo, ya que estos chicos han probado una y otra vez su inteligencia desde muy pequeños.

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Hay que ser precoz en el emprendimiento para ser rico a los 22, por su puesto. Henry, por ejemplo, es con ocho años un empresario de nivel en toda regla vestido de chaqueta y corbata, pero es que su primera empresa la fundó con cinco años. Lo mismo se puede decir de Quin, que enseña en el MIT a fabricar robots de hardware libre porque ya desde los tres años montaba y desmontaba puzzles de adultos y resolvía problemas matemáticos él solito.

Según Tucker Hughes, el éxito está al alcance de muchos niños y solo hay que seguir unas pautas para conseguirlo. Lo primero es olvidarse de las supuestas limitaciones de la edad y fomentar la actividad empresarial de los pequeños por parte de tutores y profesores. En Finlandia ya se dieron cuenta de esto hace años, y han comprobado que no hay edad para emprender y alcanzar el éxito.

Una vez superado el tabú de la edad, solo hay que formarse continuamente, pero divirtiéndose. No hay que cansarse, hay que jugar a ser emprendedor y pasárselo bien consiguiendo los objetivos, desarrollando el gusto por el esfuerzo. El otro lado de la balanza debe llenarse con mucha autoestima, persistencia y amplitud de miras.

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