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Pemex persigue hacerse con la tecnología de Repsol a bajo coste

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Las luchas por el control de la petrolera española Repsol continúan. Si recientemente la dirección de la compañía, personificada en su presidente, Antonio Brufau, pedía a la CNE que estudiase la alianza entre Sacyr Vallehermoso y Pemex, de cara a evitar su dominio sobre Repsol, la propia Pemex ha expresado ahora la naturaleza de su alianza. La compañía estatal mexicana, ha asegurado que espera capturar beneficios concretos a bajo coste y hacerse con la tecnología de Repsol. Y es que la alianza con Sacyr encaja como un guante en los objetivos estratégicos de Pemex, que anhela, por un lado, aumentar el inventario de sus reservas en el golfo de México y la producción de hidrocarburos, y por otro, el acceso a la tecnología que utiliza Repsol en la exploración y la producción en aguas profundas, el punto débil histórico de la compañía mexicana.

Pemex se encuentra segura de que su alianza con el grupo constructor Sacyr Vallehermoso, primer accionista de Repsol con un 20%, ha sido la oportunidad que estaban esperando. La empresa mexicana ha expresado de este modo su satisfacción con el acuerdo, ya que ha supuesto para Pemex pasar de ser un socio sin voz, a ser un elemento decisivo en la toma de decisiones de la petrolera. Según expresaron los responsables de la empresa mexicana, Pemex lo tiene ahora todo su favor por un precio irrisorio. Y es que los 1.600 millones de dólares invertidos en elevar su participación del 4,8% al 9,8% en Repsol, supone una cantidad ínfima en comparación con lo que le costaría una operación similar en una petrolera menos agitada accionarialmente que la española.

De este modo, Pemex, que hubiese debido pagar, por obtener el mismo poder, entre 10.000 y 30.000 millones de dólares en lugar de los 1.600 abonados en Repsol, es consciente de su nueva influencia en la petrolera española. La actitud de Sacyr y los responsables de Pemex, que ya han avisado de que el papel de socio tranquilo desempeñado durante 30 años en el negocio petrolero español ha tocado a su fin, supone un golpe para Luis del Rivero, presidente actual de Repsol, y un nuevo desequilibrio para la multinacional.

Este golpe a la compañía por parte de Sacyr, ha sido el único con éxito de los cuatro intentos de este grupo por hacerse con el control de la petrolera. Y es que, gracias al apoyo de Pemex, han conseguido situarse, si no lo impide el CNE con su revisión, en lo más alto de Repsol. Un poder que no había conseguido obtener con anterioridad, cuando Sacyr intentó aliarse con la india Essar, la china Sinopec y la sospechosa empresa rusa Lukoil, denunciada en numerosas ocasiones por parte de la industria petrolera.

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