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Seguros agrícolas: cómo proteger las explotaciones agrarias

Las compañías aseguradoras tienen pólizas para cubrir todo tipo de pertenencias y circuntancias. Desde los daños en el vehículo hasta los accidentes en nuestra casa o incluso, nuestra propia vida. Si somos empresarios, también es habitual proteger mediante un seguro alguno de los riesgos inherentes a nuestra actividad económica. Tal es el caso de los seguros agrícolas, que cubren las contingencias que se pueden producir en las explotaciones relacionadas con el campo.

La climatología, un riesgo a tener en cuenta

El negocio de la producción agraria es una actividad que depende de factores de difícil control y predicción, fundamentalmente, de aquellos relacionados con los fenómenos climáticos. De hecho, en España la mayoría de siniestros registrados en el ámbito de los seguros agrícolas son causados por este tipo de situaciones meteorológicas (el granizo, las heladas o la sequía es el origen de aproximadamente el 80 por ciento).

El modelo español de seguros agrarios, que tiene como marco legal la Ley 87/1978, se basa en una serie de puntos importantes:

  • Es universal y voluntario: Universal, porque cualquier producción se puede asegurar ante cualquier tipo de riesgo, y voluntario, en la medida en que no se obliga a los agricultores a estar protegidos.
  • Se basa en la estructura tradicional de los seguros privados: Tanto el cálculo de las primas (lo que se paga de seguro), como la tasación de daños o los pagos de indemnizaciones se basan en una relación contractual similar a otros sectores.
  • Tiene que garantizar su solvencia: Por dos medios, una sociedad que asume el riesgo de todas las aseguradoras como coaseguro (AGROSEGURO) y mediante la garantía pública que otorga el Consorcio de Compensación.

En cuanto a las diferentes modalidades de seguros agrícolas que podemos encontrar, podemos agruparlos en tres tipos: En primer lugar, el seguro multirriesgo o de Riesgos Combinados, en el que los riesgos e indemnizaciones se establecen a nivel de las parcelas explotadas y dependiendo de la producción (tipo de cultivo), zona y riesgos (fundamentalmente, incendios e incidencias metereológicas como pedrisco, heladas o inundaciones).

En segundo lugar, existe el llamado seguro de rendimientos, en el que se asegura la producción en función de la información disponible de los rendimientos históricos obtenidos en la explotación del asegurado. Se usa habitualmente para cubrir riesgos interrelacionados entre sí, como en el caso de la sequía.

Por último, cabe destacar los seguros de costes fijos para organizaciones de productores, que garantizan a las organizaciones sus costes fijos anuales, como salarios o amortizaciones, ante pérdidas en las cosechas.

Compañías que ofrecen seguro agrícola

Entre las compañías aseguradoras que realizan pólizas de seguros agrícolas, podemos destacar algunas de las que operan en nuestro país. Por ejemplo, Mapfre tiene líneas tanto de seguros de riesgos combinados como ligados a rendimientos. También otras empresas punteras del sector seguros ofrecen este tipo de productos, como Santa Lucía o Helvetia, así como entidades financieras como CAI o La Caixa (a través de AgroCaixa).

Por último, recordar que tanto a nivel estatal (a través del Ministerio de Agricultura) como desde las comunidades autónomas, se conceden ayudas y subvenciones a los seguros en el sector agrario, algo que se debe tener muy en cuenta si estamos pensando en proteger nuestra explotación.

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