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Todo lo que tienes que saber sobre el Gordo de esta Navidad

Con el pequeño repunte de la economía, y faltando apenas una semana para el sorteo de la Lotería de Navidad, las administraciones se saturan de clientes haciendo cola. En algunos casos, como la madrileña de Doña Manolita o la catalana de la Bruja de Oro, las colas se miden por cientos de metros y las esperas por horas. Pero si le preguntamos a cualquiera de esos clientes si merece la pena aguantar el frío y el aburrimiento por un boleto, nos dirán que la ilusión por salir de la penosa situación en las que les dejó la crisis económica compensa cualquier molestia.

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La ilusión, qué gran herramienta en estos tiempos inciertos que corren. Pero, no solo de ilusión vive el jugador de lotería, sobre todo si le toca. Sí, que te toque la Lotería de Navidad es una alegría (y ya ni te digo si te cae el Gordo en las manos), pero también supone una serie de cuestiones fiscales y legales que, de no tenerlas en cuenta, te pueden llevar del frenesí más agitado a la depresión más profunda en cuestión de segundos.

Boletos comunes y bienes compartidos

Comprar boletos en grupo es muy típico en España, siendo la enorme cantidad de peñas de Lotería la mejor prueba de ello. Esto que en principio suena muy bonito, puede convertirse en una pesadilla cuando llueven los premios durante le sorteo de Navidad. El cariño y la confianza se desvanecen y las batallas campales al estilo 'Águila Roja' se suceden en los juzgados, normalmente porque el portador del boleto se niega a compartir el premio o porque directamente desaparece del mapa con el dinero.

Esto ocurre porque los boletos se pagan al portador, es decir, que el décimo es del que lo tenga en el bolsillo. Da igual si te lo han regalado o si lo has comprado a medias, el dinero se le da al que entrega el boleto en la ventanilla del banco o de la administración de lotería (según la cantidad del premio). Legalmente, lo mejor que se puede hacer para evitar situaciones desagradables es firmar un acuerdo entre todos los compradores del décimo, ante notario preferiblemente.

Esta condición tiene una peculiaridad en el caso de los matrimonios. Aquí no importa si el boleto lo ha comprado uno de los cónyuges o ambos, ya que prima el tipo de enlace fiscal. Si la pareja está unida en régimen de gananciales, no hay discusión: lo que toque es de los dos. Si no quieres compartir ni un céntimo con tu pareja, asegúrate de que vuestro matrimonio sea en separación de bienes; si no, solo te queda divorciarte.

Plazos, pagos y retenciones

Seguro que si te toca el Gordo esta Navidad vas a ir corriendo al banco acto seguido, o al menos es lo que haría una persona normal. Pero si eres una persona comedida y tranquila, tienes que saber que hay un plazo para cobrar el premio. Así que no se te olvide que tienes hasta tres meses para cobrar el décimo; después será imposible recibir ni un euro por mucho que te dejes la voz delante de la administración.

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Tampoco hay que olvidar a Montoro, que comparte todos y cada uno de los décimos que se compran en el país. Concretamente, nuestro ministro de Hacienda se lleva el 20% de lo que ganes por encima de los 2.500 euros para meterlo en las arcas del Estado. Pero no te preocupes porque no tendrás que hacer cuentas ni vivir atemorizado por la vara fiscal, ya que el premio que recibes del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado viene con el descuento aplicado.

El estado y la autenticidad del boleto

Como suelen decir las abuelas, si no te toca "ni pa pipas" no pasa nada porque tiras el boleto a la basura y punto; o, si eres una de estas personas creativas que a todo le encuentra uso, igual el boleto puede terminar en algún libro como marcapáginas. Pero también puede ocurrir esto aunque el boleto haya sido premiado. ¿Por qué?

Por dos cosas principalmente: porque el boleto sea falso o porque esté en mal estado. El primer caso se evita comprando las participaciones en administraciones oficiales y comprobando bien todos los elementos de verificación, como el código o el logotipo oficial. El aspecto de la validez del boleto es especialmente delicado si lo compras por Internet, donde los timos están a la orden del día.

En cuanto a lo del estado del boleto, lo normal es que no te acepten uno en mal estado. Es muy importante que esto quede claro, porque luego no vale decir que eres un desastre guardando tus cosas o que eres algo despistado y metiste el boleto en el fregadero o en la batidora. Guarda la participación en lugar seguro, seco y lejos de productos corrosivos, que si te toca y resulta que está echa un puré lo vas a lamentar.

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